México atascado


Julio Santoyo Guerrero
Domingo 5 de Septiembre de 2010 


En el IV Informe de Gobierno del presidente Felipe Calderón se aprecia el esfuerzo argumentativo y retórico que ha debido hacer para destacar logros ahí donde muchos ciudadanos no vemos más que estancamiento o incluso retrocesos. En temas torales como empleo, ingresos económicos, migración, seguridad, educación, los hechos cotidianos, el diario vivir, nos dicen que las cosas no están bien. No en vano la calificación que los mexicanos le dan a su presidente ronda el 5. Tal vez por ello y para equilibrar su moderado triunfalismo haya debido asumir que, sin embargo, aún prevalecen grandes problemas que no han sido superados.

El 2010 ha sido un año complicado para el presidente. Su debilidad política apenas si pudo ser frenada con una alianza política exitosa que le evitó perder a su partido la fuerza electoral que le será de gran utilidad para la sucesión del 2012. Pero su relación con una parte importante del Poder Legislativo, venida a menos por esa alianza exitosa, precipitó rupturas con el PRI que le impidieron sacar adelante iniciativas que reiteradamente fueron bloqueadas en las cámaras. Su propuesta de reforma política que presagiaba cambios decisivos en la relación Ejecutivo-Legislativo, en el modelo de representación en ambas cámaras y en la relación partidos-ciudadanos, pasó literalmente a la congeladora por la misma razón. La reforma laboral debió quedar en un suspenso que huele a muerte luego de la confrontación que tuvo que encarar con un sector muy aguerrido del sindicalismo que se acuerpó en torno al SME luego de la publicación del decreto de extinción de la compañía de Luz y Fuerza del Centro. Y las posibilidades de meterle mano al sector educativo, del cual se reconoce su ineficacia y fracaso, de acuerdo a los indicadores que manejan instituciones serias, quedó en el terreno de lo intocable debido al amarre tan sólido que ha logrado la dirigente real y vitalicia del SNTE, la maestra Elba Esther Gordillo, quien por pago de costosos favores electorales se ha convertido también en primera regente de la Secretaría de Educación Pública con el arribo de Lujambio.

Y en materia de seguridad, que si bien nadie regatea las detenciones de capos importantes del narcotráfico y los relativos avances en la reestructuración y eficacia de la policía federal y en la contundencia operativa del Ejército y la Marina nacional, han tenido que sacrificar, en este ambiente de guerra, la vigencia de los derechos humanos que ha fracturado la confianza entre ciudadanos y gobierno y por esta razón también motivar un grave distanciamiento entre la prensa y el propio Ejecutivo Federal en la medida en que desde Los Pinos no se ha tenido la disposición para ofrecer las garantías que los comunicadores necesitan para ejercer su oficio.

Da la impresión que el gobierno de la República se encuentra atascado y con ello desde luego la marcha de México. Cierto que el Ejecutivo Federal tiene facultades expresas que le dan la responsabilidad en torno a estos temas cruciales, pero también es cierto que el gobierno de la República implica a diputados y senadores. Y que ellos tienen responsabilidad clara en este atascamiento. Su visión mezquina que privilegia el interés partidario o personalísimo por encima del interés superior de México, ha imposibilitado una y otra vez que se materialice la voluntad política imprescindible para construir los acuerdos que la República, no los partidos, necesita.

Los magros alcances del IV Informe de Gobierno son el reflejo, no sólo de la ineficacia del Ejecutivo Federal, son a la vez el reflejo de la pequeñez de los legisladores y de sus partidos, que calculando con estrechez los escenarios electorales, han echado por la borda las oportunidades de acuerdos de gran calado para poner en marcha a la República.

Desafortunadamente esta calculada ausencia de voluntad para los acuerdos por México tiene altísimas probabilidades de seguir dominando el escenario de la vida política nacional. No hay hasta ahora ninguna señal que nos envíen nuestros políticos que nos haga suponer que ante el atascamiento harán su mejor esfuerzo por obsequiarnos a los mexicanos los acuerdos que necesitamos para reemprender la marcha.