Bicentenario, motivo para reafirmar nuestra convicción de lucha: Artemio Ortiz
MORELIA, Mich., 15 de septiembre de 2010.-Hace 200 años dio inicio la lucha por la independencia de México, misma que no ha concluido y, la emancipación sigue ausente para la casi totalidad de los mexicanos. Nuestra Patria se encuentra herida desde hace dos siglos, desde su mismo nacimiento.
Pan y circo para el pueblo decían durante el imperio romano. Tal parece ser la actual política del gobierno de derecha que encabeza el espurio Felipe Calderón. Con lo del Bicentenario del inicio de la guerra de independencia de 1810, los derechistas pretenden olvidemos todo, y cual bovinos, entremos al carril de los “múltiples” festejos, aunque en nuestro caso, mucho circo y nada de pan.
Es insultante la cantidad de dinero que se ha destinado para los supuestos festejos, mientras la mayoría de las familias no tiene para la manutención de lo elemental. Más aún, a la creciente violencia, que no sólo no cesa ni disminuye, por el contrario es cada vez más beligerante, se le agrega la destrucción de viviendas, caminos, carreteras, pueblos y ciudades enteras provocadas por el mal tiempo y por la negligencia de las autoridades gubernamentales de los tres niveles.
Suman decenas diariamente, los municipios que anuncian que no van a realizar evento por lo del Bicentenario, ya sea por la violencia generalizada, las inundaciones o motivos diversos. Pese a esto, el gobierno federal cierra los ojos e intenta engañar al mundo de que nada sucede, que todo es miel sobre hojuelas, prácticamente nos dice que es nuestra obligación participar en los festejos. Recuérdese al flamante secretario de educación, que como hemos repetido, más parece candidato en campaña, vociferando que “sí tenemos mucho que celebrar” y “si alguien no quiere participar que no lo haga”. Si no participamos, según el señor Lujambio y el señor Calderón, somos resentidos; si criticamos el dispendio de recursos del erario público somos antipatriotas o apátridas.
Como siempre, lo que se ha hecho “en nombre del Bicentenario” sólo son obras de relumbrón. Los supuestos festejos, carros alegóricos, desfiles, juegos pirotécnicos, rayos láser, monumentos, exposiciones y más, sólo persiguen engañar y mantener enajenado al pueblo. Fácilmente con todo el dinero que se está despilfarrado, bien pudo concretarse el inicio de una nueva refinería de petróleo, pero no, eso no interesa al gobierno. A éste le interesa aparentar que celebra 200 años de independencia, aunque ahora México sea más dependiente, en términos económicos sobre todo, de las potencias extranjeras y de los organismos financieros internacionales. No importa que la deuda externa e interna represente en este 2010 un tercio de todo el Producto Interno Bruto, es decir, estamos hipotecados como nación permanentemente. ¿Cuándo vamos a poder destinar más presupuesto a educación o al gasto social? -Nunca. ¿Cómo…? si casi la mitad del presupuesto se destina a pagar deuda.
Por lo anterior y por muchas cosas más que dejamos en el tintero, los trabajadores debemos insistir en la organización, en que todas las resistencias confluyan en un gran torrente que derribe por fin este gobierno que sólo responde a los ricos y se comience a construir un nuevo régimen donde lo verdaderamente importante sea la gente.
Claro está, que por más que haya dificultades, o hasta donde parece que no pasa nada, vive y se abre paso la fuerza de la dignidad. Organizaciones de masas, colectivos obreros, desempleados, campesinos, jóvenes, estudiantes, despedidos, maestros, indígenas, masas populares, el pueblo todo, dando muestras de una gran inconformidad social por las ofensas, humillaciones, vejaciones, exclusiones y saqueo, sumado al cretinismo de los poderosos que nos conducen a mayor miseria y a la condición del esclavo y el amo, llevamos una lucha en pro del pueblo y por la igualdad de las distintas capas sociales. Todo para extinguir este sistema de oprobio e instaurar el ejercicio de la justicia, la verdadera democracia y una vida con la riqueza repartida de manera equitativa.
En los últimos años han tenido lugar cambios dramáticos en la estructura social; los ricos son cada vez menos y más ricos y los pobres van en aumento, profundizando su miseria. ¿Qué queremos decir? -Que en México somos más de 100 millones de habitantes sometidos por un puñado de familias; que aumenta de manera brusca el número de desempleados, de gente que vive sin poder satisfacer sus necesidades primordiales y que se ahonda gravemente la desintegración y descomposición social. Esto es el pan de cada día que nutre a la base social en su quehacer por las transformaciones democráticas y se amplía como en aquellos días de 1810. Hoy, una de las principales condiciones para el éxito de la lucha contra los enemigos del pueblo, es la consolidación de la alianza con los trabajadores del campo y la ciudad, con aquéllos que se la juegan junto al pueblo, por nuestro México, que como nosotros, sienten el yugo neoliberal y pueden actuar más activamente en defensa de intereses colectivos para hacer crecer la comprensión de la importancia de acciones en unidad popular.
Especial atención merecen los jóvenes que no ven perspectivas para sí en el esquema actual de gobiernos y partidos políticos. Se les ha situado en una posición social sin salida, o más bien dicho, solo tienen salida hacia la perversión. Por eso la rebeldía de la juventud habrá que guiarla no solo en la lucha por sus derechos e intereses directos, sino también contra los neoliberales y por la nueva sociedad con beneficios sociales para todos.
En esta agudización de las contradicciones a 200 años del inicio de la lucha por la Independencia de México, se observa que el Ejército Mexicano, el cual no todo está de acuerdo con las atrocidades ordenadas por el gobierno contra la población, y no raras veces es receptivo a los planteamientos democratizadores, siente la justeza de la lucha de los trabajadores y de las amplias masa populares. Son hijos de aquí la mayoría.
En lo general se va dando un giro de las masas y las luchas hacia la verdadera izquierda, a la vez que genera una sólida base para la amplia alianza de la clase trabajadora y de las fuerzas democráticas dirigidas contra los neoliberales. Nuestro deber es crear las condiciones favorables para la unión de todos los esfuerzos democratizadores, capaz de frenar de forma decisiva a los opresores y poner fin a sus agresiones, a la par que realicemos las transformaciones políticas y económicas que garanticen el contexto más favorable para la continuación de la lucha hacia una sociedad justa, que dé cause a la emancipación social.
Es obligación de todos los trabajadores, pero sobre todo de los que nos reclamamos democráticos, poner el mejor de los esfuerzos para lograr unificar las distintas voces de lucha que se escuchan por todo el país. ¿O vamos a seguir esperando que avancen contra todos los sindicatos? El gobierno le declaró la guerra a los trabajadores y no hemos acabado de asimilarlo, seguimos con poses gremiales o radicalismos de boca, pero no respondemos con la contundencia e inteligencia necesarias. Avanzó el gobierno y los patrones contra el SME, están en pelea permanente contra los mineros, no reparó en dejar sin fuente de trabajo a los pilotos y sobrecargos de Mexicana de Aviación, aplica su política de privatización en educación y no actuamos como se debe.
Compañeros, estimados lectores, que estas fechas nos permitan recordar que hubo generaciones de mexicanos que cuando se requirió lucharon por cambiar las cosas. Que este Bicentenario del inicio de la guerra de independencia sea un acicate en donde pongamos nuestra fuerza y determinación para acabar con el mal gobierno y enfilar a nuestra patria a un futuro promisorio de justicia y equidad.
Todos estamos llamados a participar. Que nos gane el recuerdo de miles de mexicanos que entregaron su vida en la lucha por la independencia. Todos seamos el generalísimo Morelos para salvar a la Patria. El pueblo de Michoacán y de México, tiene la palabra.
Septiembre de 2010
Fraternalmente: “Va por Michoacán y por México” AC
Presidente: Profesor Artemio Ortiz Hurtado